En mi opinión, lo primero que deberíamos hacer es evaluar si el fracaso es de un tratamiento hecho por nosotros o por algún colega, e informarle al paciente el porqué sucedió, para así mantener una relación de confianza y honestidad, al mismo tiempo de evitar nuevos fracasos.
En caso de que el fracaso sea de un tratamiento no hecho por nosotros, creo que es importante no desmerecer el trabajo de un colega, ya que no sabemos las circunstancias en que fue realizado y porque así evitamos crearnos más mala fama que a veces acarrean los dentistas.
Si el fracaso es de nosotros, opino que debemos tener madurez y altura de miras en afrontarlo. Ser sinceros con el paciente y con nosotros mismos, para que ese error pueda ser arreglado y que además nos sirva de aprendizaje.
En este contexto, la ética viene siendo una palabra clave, ya que actuando éticamente reducimos la posibilidad de que un tratamiento falle. Además, la relación odontólogo-paciente es sumamente importante, ya que posibilita que el paciente acuda a sus controles para que los tratamientos perduren de buena manera en el tiempo.
Creo que es importante también no deprimirse ante un fracaso o no pensar que somos o seremos malos profesionales porque sucedió algo malo. Tomar la experiencia como una herramienta para mejorar.
¿Qué opinan ustedes? ¿Qué harían con un paciente que llega reclamando de mala manera por estar insatisfecho por un tratamiento que ustedes realizaron?
En caso de que el tratamiento haya sido ejecutado en forma no óptima y fracasa... ¿Cobrarían el nuevo tto.?
Acá hay un artículo que habla sobre ética y las irregularidades que más se cometen en nuestra profesión. Encontré que tira bien para abajo a los dentistas en ciertos párrafos, diciendo que tenemos poco reconocimiento como una disciplina médica. Da como para debatirlo.
ResponderEliminarhttp://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S1726-569X2006000100011&script=sci_arttext